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Cirugía plástica por salud

Cuando hablamos de cirugías plásticas, inmediatamente pensamos en intervenciones como el aumento de busto, corrección de nariz o liposucción, sin embargo, existe una cirugía que cada día se vuelve más frecuente entre las mujeres: la mamoplastia de reducción, una de las llamadas cirugía plástica por salud. Las últimas cifras indican que en 2016, alrededor de 423000 mujeres en todo el mundo se sometieron a una cirugía para reducir el tamaño del busto.

Según la Sociedad Internacional de Cirugía Estética y Plástica, la mamoplastia de reducción, o mejor conocida como reducción de senos, es una operación en la que se reduce y/o mejora el tamaño de las mamas con el objetivo de hacerlas más pequeñas y ligeras, así como para mejorar su forma.

Normalmente, las mujeres recurren a la reducción de senos para eliminar el dolor crónico de cuello, espalda y hombros y para corregir la mala postura provocada por el peso del pecho, pues a largo plazo, puede ocasionar problemas relacionados con el sistema nervioso; como el entumecimiento de manos y brazos.

La mamoplastia de reducción, también es recomendada en casos donde un seno es más grande que el otro, o cuando los senos son muy pesados y por lo tanto, los pezones y las aureolas apuntar hacia abajo. En otros casos, la paciente acude a esta cirugía con el deseo de elevar su autoestima y sentirse cómoda con su cuerpo.

El procedimiento

Durante la cirugía de reducción de senos, se aplica anestesia general y por lo general tiene una duración aproximada de dos a cinco horas. El proceso consiste en retirar parte del tejido mamario y de la piel, para después, levantar y re ubicar los pezones.

Al comenzar con la intervención, el cirujano realiza tres incisiones. Después, extrae la grasa, la piel y el tejido mamario sobrante. El levantamiento del pezón y la areola forma parte del procedimiento, por lo que en seguida, son trasladados a una posición más alta. En la mayoría de los casos, la areola también se hace más pequeña.

Finalmente, el cirujano sutura las incisiones para que comience el proceso de cicatrización y remodelación de la mama. Frecuentemente, la mamoplastia de reducción se combina la liposucción para mejorar la apariencia de las zonas de las axilas.

Cualquier intervención quirúrgica implica riesgos, por lo que es obligación del doctor comentarlos al paciente. Entre los riesgos se encuentra la irregularidad en el tamaño de los senos, pezones en posición desigual, disminución de la sensibilidad y problemas durante la lactancia.

Sin duda alguna, las mujeres que planean someterse a una reducción de senos, deben consultarlo antes con un ginecólogo, ya que la operación influye directamente en el proceso de lactancia, y desgraciadamente, es imposible predecir si la paciente en un futuro podrá lactar sin problemas.

La vida tras la cirugía

Después de la reducción, el doctor colocara drenajes en los pechos para evitar la acumulación de tejido no deseado en el área, y de esta manera evitar infecciones. Es necesario que los pacientes limpien con regularidad las incisiones y eviten los esfuerzos físicos, además de que deberán permanecer en cama al menos una semana.

Entre otros cuidados, se debe acudir a una cita post-quirúrgica, tratar de dormir en una posición elevada, no consumir tabaco ni bebidas alcohólicas y utilizar un sujetador quirúrgico para que la recuperación sea mas rápida y los senos queden firmes.

Una de las dudas más frecuentes, es sobre la pérdida de sensibilidad en el pecho después de la operación. Los expertos señalan que es posible que se presente cierta insensibilidad en los pezones durante los primeros meses, sin embargo, no descartan la posibilidad de que el paciente pierda permanente la sensibilidad.

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